La colaboración internacional es el secreto de la misión SMILE: un paso gigante en la comprensión de la magnetosfera

La misión SMILE, lanzada en 2026, es una colaboración entre la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Academia China de Ciencias que busca estudiar la interacción entre los vientos solares y la magnetosfera, el escudo que protege a la Tierra de las tormentas solares. Gracias a la colaboración con China, la ESA ha logrado desarrollar la mejor misión que podría haber tenido.
Con la misión SMILE, la ESA y la Academia China de Ciencias buscan dar la visión más completa posible de cómo interactúa la magnetosfera con el material que envía el Sol. Aunque no es la primera vez que se estudia este tema, SMILE utiliza un enfoque distinto que puede aportar información novedosa. "SMILE opera de una forma distinta a las misiones que hemos tenido antes, pues estas utilizaban instrumentos in situ", explica Rocío Guerra, una de las científicas que forman parte de este proyecto.
La magnetosfera es un sistema complejo en el que las causas y los efectos están estrechamente relacionados. Los vientos solares pueden desatar tormentas electromagnéticas que pueden dañar infraestructuras terrestres, por lo que entender cómo funciona este sistema es fundamental para mejorar las predicciones y proteger a la Tierra. La misión SMILE se encargará de estudiar la interacción entre la magnetosfera y el viento solar de una forma más global y durante más tiempo que nunca.
Uno de los puntos fuertes de SMILE es su órbita elíptica, que le permite observar los mismos fenómenos alrededor de 45 horas seguidas, algo que en otras misiones no era posible. Esto le permite a los científicos obtener una visión más completa y precisa del sistema. Además, la misión SMILE cuenta con instrumentos que pueden abordar el tema de manera unificada, lo que la hace única en su tipo.
La colaboración entre la ESA y la Academia China de Ciencias ha sido fundamental para el desarrollo de la misión SMILE. "Trabajar con un partner externo es algo muy enriquecedor", explica Rocío Guerra. La experiencia ha sido magnífica, ya que ha conllevado un aprendizaje común para hacer la mejor misión que tienen ahora.
La misión SMILE seguirá en funcionamiento durante tres años más, en los que se espera obtener resultados maravillosos. La verdadera sonrisa de SMILE es la colaboración entre China y la ESA, que ha permitido desarrollar la mejor misión que podría haber tenido.
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