Taiwán se prepara para la peor de las posibilidades: un apagón de 4G y 5G a manos de China

En una prueba de resiliencia civil, Taiwán ha dejado a 17 millones de habitantes sin su red móvil habitual durante 30 minutos, como parte de sus preparativos para un posible conflicto con China, que considera la isla parte de su territorio y ha ampliado sus capacidades navales y militares en la región.
En un ejercicio de preparación para la peor de las posibilidades, Taiwán ha realizado una prueba de resiliencia civil que ha dejado a 17 millones de habitantes sin su red móvil habitual durante 30 minutos. La prueba, que se realizó en el centro de la isla, tiene como objetivo descubrir qué ocurriría si algún día desaparecieran 4G y 5G de verdad, lo que podría tener graves consecuencias para la economía y la seguridad de la nación.
La prueba se realizó como parte de los preparativos para un posible conflicto con China, que considera la isla parte de su territorio y ha ampliado sus capacidades navales y militares en la región. En los últimos años, Pekín ha aumentado su presencia en el estrecho de Taiwán, lo que ha generado una mayor tensión en la región. Taiwán, por su parte, ha intensificado sus preparativos militares y civiles para enfrentar una posible agresión china.
La prueba de resiliencia civil ha descubierto que la mayoría de los taiwaneses dependen en gran medida de la red móvil para su vida cotidiana, y que una interrupción en la conexión podría tener graves consecuencias. La prueba ha mostrado que incluso en una interrupción de solo 30 minutos, muchos ciudadanos se vieron afectados y no pudieron realizar tareas básicas como pagar facturas o realizar transacciones financieras.
La respuesta del Gobierno taiwanés ha sido criticada por algunos políticos de la oposición, que consideran que la prueba no es más que una forma de demostrar que el Gobierno puede ralentizar la internet en lugar de encontrar soluciones alternativas para la conexión. Sin embargo, el Gobierno afirma que la prueba es necesaria para preparar a la nación para una posible crisis y para encontrar soluciones para reducir la dependencia de la red móvil.
En el futuro, Taiwán planea reducir su dependencia de los cables submarinos construyendo una segunda vía de comunicaciones mediante satélites de órbita terrestre baja. El objetivo final es que, si un ataque consiguiera cortar cables, destruir antenas o degradar las redes terrestres, exista una infraestructura independiente capaz de mantener conectado al menos el sistema esencial.
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